viernes, 24 de octubre de 2008

Después de tanto tiempo...

Después de tanto tiempo sigo viva. Ni me han fumigado, ni han conseguido callarme, ni las constantes alusiones a la crisis han logrado entretenerme de lo verdaderamente importante.
Por eso mismo a finales de verano tuve tiempo de recapacitar y llegué a entender que después de decir que Shakespeare era barroco no podía darle una educación correcta a los cafres de los niños y niñas que, sin importarle un carajo el estilo literario de los artistas, acuden a clase día tras día; comprendí también que vista la degradación mental que sufre hoy la especie humana era mejor dejar los asuntos del corazón de la mano de la locura y la indiferencia y centrarse más en el tema laboral. Y fui a parar a una empresa tras meses de autoconvencimiento de que mi cv no servía de papel higiénico empresarial. Gracias a esta empresa soy la envidia de todo hombre... Quién me iba a decir a mí que después de tanto tiempo y de tanta incomprensión el trabajo por el cual doy las gracias a quien corresponda iba a consistir, entre otras cosas, en ver pornografía. Tetas, culos, rabos y totos. Dale que te pego. Fuerte y Flojo. Los gemidos son sordos pero "Quiero que me corras las lentillas porque soy muy guarrilla" potencia sentidos como el de la vista. Adoro mi trabajo de analista.
Tal vez la llamada oculta de antes del verano ya vaticinaba esto... Ahora soy consciente de que a más de uno y una le haría falta ese gran invento llamado 'limpiador de pene'.
(Rafa: lo prometido es deuda. Este va por ti. ;)