Parece que pocos días después a la elaboración de este blog se me fue el gafe. Yo venga a rociarme con romero y resulta que la solución para acabar con él era aceptar en un espacio de Internet que mi vida era un gaferío, pero que a la misma vez la dotaba de originalidad, de surrealismo, de risas y barbaridades expresadas a montones.
Tal vez fue eso, o tal vez fue que las cosas alucinantes esquivan la monotonía, el encierro, el olor a sudor, el pelo grasiento. ¿De qué servirían si llegasen en un momento como el descrito? Ellas dicen: PONTE GUAPA.
¿Guapa? ¿Para mantener conversaciones conmigo misma en el salón o para dialogar en otra dimensión con Lope de Vega? Guapa no, fresquita. Vivir con 44º no es fácil.
Que esperen las cosas alucinantes a que yo haga las maletas y coja carretera y.....¿manta?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
ja,ja,ja, eso, eso que esperen, yo pienso igual de esta puñetera calor, éxodo.
Publicar un comentario